jueves, 12 de marzo de 2009

Faro del alma




Volvieron a encapotarse los cielos, bajo las directrices de un crudo invierno que se aferraba al abismo de sus miradas con gélidas garras, a la temperatura en que las voluntades se quiebran en pedacitos brillantes como lágrimas. No hubo mucho que hacer para un sentir etéreo que en demasiadas ocasiones danzó en bailes de salón con la locura, no pudo ni justificar su desazón, arrastrada y ahogada en una tempestad seca y metálica como pocas se recuerdan...
Allí de pie, rendido ante ella, el batir de cien alas con aires de libertad se llevaron sin permiso su alma y encendieron con ella una antorcha en un alto acantilado, pensando tal vez que nunca se consumirían sus ganas de alumbrar el mar, pensando tal vez que aquella inmóvil embarcación podría encontrar su camino por siempre.
Pensando, tras un muro de cristal, que ese era su destino.



Y poco más...

jueves, 26 de febrero de 2009

Flor inmortal



Escribo los últimos versos
que florecen tardíos
en la ardua cosecha,
fueron lágrimas de tristeza,
el regadío.

Recogí el tierno fruto
que a su imagen fue a nacer
en la más hermosa flor
de todo el campo en derredor,
que ya nadie volverá a ver.

Pasa otra jornada,
en que el aire arremolinado
acaricia su perfume
y a lo lejos se presume
a un viajante embriagado.

Arrodillado gritando al cielo,
¡no la dejaré marchitar!,
le entregué mi ser aquel día,
alimentándome de penas y alegrías
veremos la vida pasar.

Así la siento crecer,
frágil, majestuosa, callada,
sufriendo sus inviernos,
obligados a bebernos
gota a gota el alma escarchada.

Irremediablemente,
compartimos el aliento
tú, aquella flor inmortal
y yo, escultor de estatuas de sal
en el jardín de mi pensamiento.


Y que tu tallo siga escribiendo en mi historia hasta el fin de los días...

jueves, 19 de febrero de 2009

Una de piratas



"Creíamos ser alguien y la marea nos arrastró, el horizonte se tragó todas nuestras palabras. Algunos decidimos naufragar y no volver, para recomponer las inquietudes del ayer; rumores de ser prisionero y esclavo de bucaneros para acabar siendo el peor de los corsarios. Emborrachado de licores, besando labios de furcias capaces de hacer realidad tus fantasías. Otros curaron viles huesos en bodegas donde el ron y la pólvora se hacían un hueco; alimentándome de ratas, esperando que la muerte me dejase sin aliento. Y así viajé y olvidé todo lo que fui, todo lo que quise ser, dejando mi destino a la voluntad del corazón con tal de no venderme, jurando..."
Sucia leyenda - L.E.Flaco




Y así está escrito en la bitácora:

Navegando en la noche oscura,
demasiadas jornadas han transcurrido
desde que el cielo perdió a la luna.
La quilla corta jirones
de negra amargura,
meciéndonos,
acaricia el casco la espuma;
nada se adivina más allá del mascarón
que vigila el rumbo, erguido.
Trescientos días,
que resultaron noches,
y trescientas noches más,
taciturno exilio obligado
con el único norte
de la estrella polar.

Pocos hombres quedan bajo mi mando,
valerosos y aguerridos,
sin temor a las fauces del mar,
tripulación de escoria pirata,
llamada así por los demás.
Nos lo arrebataron todo,
nos expulsaron lejos de los puertos,
mas ellos no conocen la verdad;
el único tesoro que anhelan
es el que nunca nos podrán quitar.
Así seguiremos vagando
en un yermo sin luna,
por la eternidad,
convertidos ya en nave fantasma
siempre seremos recordados
como aquellos que pudieron amar.

Valioso tesoro...

viernes, 30 de enero de 2009

Muñeco de trapo




Mucho más fácil hubiera sido el odio,
el despecho,
cerrar la puerta y tirar la llave
en algún pozo oscuro.
Tomar la senda del cobarde,
mucho más fácil, seguro.

Mas encaré al Dolor para gritarle:
- ¡Aquí me tienes, ven,
atraviésame lentamente,
ensarta mi corazón,
saborea cada instante,
recréate, rasga mis costuras
de muñeco de trapo!
no pienso huir...
Y cuando te hayas cansado de mí,
roto, sucio, deshilachado.
Cuando te aburras de jugar conmigo,
banal, vacío, desdibujado.
Entonces...
vete y no vuelvas por aquí.
Aborréceme...
vete y no vuelvas a por mí...

Mucho más fácil hubiera sido el odio,
mucho más fácil, seguro.
Pero no elegimos
tomar la senda del cobarde,
lo sé bien.
A cambio, el Dolor pasará,
remendaré mi cuerpo descosido
y tiraré del hilo que me lleva hasta ti,
ese hilo que decidimos no cortar,
ese hilo que compensa todo lo demás.

Aquello que nos une y quisimos conservar.

sábado, 24 de enero de 2009

El último sueño

Abrí los ojos:


Todo estaba en penumbra
y densa bruma cubría el lugar,
aturdido,
sumido en una profunda tristeza,
carente de sentido,
observaba el tiempo pasar.
Pude distinguir un contorno,
una presencia salada
y ausente como el mar,
dibujada en vapor deslucido,
cabello, cadera y suave caminar;
gritaba y gritaba a su espalda,
le arrojaba perlas amargas
que de mis ojos habían de brotar.

Indiferente...
llegó a perderse, y mi castigo
fue quedarme en el camino
cien, tal vez doscientos años más.

Desperté arañando la piel a la consciencia
con el alba despuntando ya;
empapado aún en urgencia,
comprendí otra vez que no estás.

Y estos versos que se agolpan
en una macabra vigilia,
no me hablan de ti,
sino de tu ausencia;
y estos versos que se agolpan
volverán a repetirse,
aunque la lluvia cese y el temblor pare,
aunque ya no sea yo,
en otros tiempos y lugares.

No volví a quedarme dormido...

miércoles, 21 de enero de 2009

La postal del recuerdo






Vengo de tiempos de placeta,
de pelota gris remendada
y a medio hinchar,
de pantalones parcheados
con olor a hierba,
de risas de chiquillos
con las rodillas siempre ensangrentadas;
yo,
de profesión valiente explorador.

Crecí entre olivo y castaño,
entre tierra
que combatía aún a la urbe;
noches en bancos de piedra,
postales llenas de estrellas
son mis recuerdos;
en la boca llevaba el néctar de los jazmines,
en la nariz, el perfume a azahar.
Era mi mundo mi barrio,
un año era, sin duda, la eternidad;
la inocencia me hacía invencible,
nunca tuve prisa por despertar.


Estos versos nacen tranquilos, pausados, con la sonrisa de una infancia feliz...

jueves, 15 de enero de 2009

A la deriva





Duelen ecos cavernosos
de tambores de lluvia,
duele el silencio del reposo
de la insomne albufera.
Duele profundo en esta tierra
el anclar de las raíces,
la ocre hojarasca que yerra.
Tan fuerte es la herrumbre,
tan pocos los anillos en la madera,
languidecen los carices,
el joven bosque se hiela.
Hieren pájaros trinando,
y el fulgor de la ardiente esfera,
hiere la hiel en los matices
y las cenizas de posguerra.

Donde no pudo salvarse de sí mismo,
el joven bosque se congela.






Y parafraseando a Enrique González...

"... mi vida fuimos a volar en un sólo paracaídas...
uno sólo va a quedar volando a la deriva... "

domingo, 11 de enero de 2009

Amigo mío


El rostro curtido por la luna,
guerrero de mil batallas,
filósofo ante el fuego,
titiritero a la guitarra,
mago con las palabras.

Caminante sin descanso
de un viaje sin retorno,
recorriendo estaciones,
desde la primavera hasta el otoño.

Compañero de combate,
compartiendo gotas de rocío.
Y en su interior palpitante,
sabia sangre
de aquellos mitos caídos.

viernes, 9 de enero de 2009

Cicatrices

Los ojos fijos,
inexpresivos, al frente.
La sangre helada,
savia de cristal.
Surcos en la tierra
desquebrajada, seca.
Viento rojizo,
golpea su cara de mármol.
Los ojos fijos,
inertes, al frente.
Algo se quiebra en el interior
del último caballero.
Sus fuerzas se agotan,
rodilla al suelo.

Memoria muerta,
el campo de batalla tras de sí.
Antes del estertor final,
un golpeteo en el pecho,
y luego otro,
y luego otro.
Sobre el valle de su corazón
galopan cien caballos.

Ahora le empuja la voluntad,
se incorpora quejumbroso.
La locura no le alcanzará
en ese macabro lugar.
No esta vez.
Los ojos fijos,
emocionados, al frente.
Un paso tras otro,
tintineo de la cota de malla.
Un paso tras otro,
el horizonte recorta la figura...


...del derrotado caballero.



(Imagen cortesía de Nane)

Ya os contaré cómo sigue la historia...

Parábola

Hoy quiero compartir con vosotros un poema de José Saramago, musicalizado por Luis Pastor. Toda una joya, a mi parecer.
Sentid...





Y dice así:

En un carozo de mentira
traje la verdad escondida,
puse el carozo en la tierra,
nació la verdad fingida.

No faltó agua de los ojos
al verdor de esta palmera,
¿qué frutos daría la rama
de la maligna sementera?

Si de la sal que en ella muerde
un sabor amargo sobra,
es lo que quedó en el rastro
que dejó después la cobra.

Arriba donde la verdad
tiene la franqueza del viento,
niegan nidos las raíces
porque es otro su sustento.

Y el tronco tan levantado
sobre el carozo partido,
no es tronco sino hombre
alto, firme y decidido.


Y el tronco tan levantado
sobre el carozo partido,
no es tronco sino hombre
alto, firme y decidido.


Imagen de aquí.