Nunca digáis hasta nunca.
sábado, 17 de mayo de 2008
jueves, 15 de mayo de 2008
Maraña
rojo fuego, furor
vaivén engrasado
metal cruel, sin control.
Nubes negras,
eléctrico fulgor,
descarga sobre la tierra
el mojado temblor.
Viento huracanado,
tormenta de arena,
azotes que desgarran
la quietud de la colmena.
Tráfico intenso,
luces cegadoras,
ruidos de cláxon,
prisa por la hora...
miércoles, 7 de mayo de 2008
martes, 6 de mayo de 2008
Susurros
Tus te quieros...
no son de cartón piedra,
no son de papel celofán,
coloridos que se arrugan,
no son de mecha de cohete,
no son de porcelana china en escaparate,
no son puñales al viento,
no son hálito en la escarcha.
Tus te quieros son de calor de chimenea en una noche nevada, única cosa que podría reconfortarte en doscientos kilómetros a la redonda.
Única cosa que entra sin llamar, susurra en tu sentimiento y el eco despierta a los vecinos.
La burda forma de describir la sensación que me pediste, tal cual llega a mi pensamiento.
domingo, 4 de mayo de 2008
Aire y vida
se pierde mi destino,
por los aires de tu pelo
encuentro mi camino.
Cuando fuera llueve
me calo por dentro,
los huesos del alma
sufren el tormento.
No distingo nada
más allá del dolor,
dolor que me aflige,
dolor que me lleva.
Por la corriente de tu sangre
se pierde mi destino,
por los aires de tu pelo
encuentro mi camino.
En tus ojos me refugio,
luz de vida que me calma,
una y otra vez
reviven mis sueños.
Es en tu veleta
donde mi brújula marca
es en tu azabache
donde quiero vivir.
Por la corriente de tu sangre
se pierde mi destino,
por los aires de tu pelo
encuentro mi camino.
Tu pecho, mi hogar.
Tu vientre, mi recreo.
Tu sonrisa, mi luz.
Tus labios, mi alimento.
lunes, 28 de abril de 2008
jueves, 24 de abril de 2008
A-m-i-s-t-a-d
podrías no entenderme,
podrías no brindarme tu sabio consejo,
podrías no apreciarme,
podrías no tener la palabra idónea en el momento que lo necesito,
podrías no ponerme sobre tu hombro cuando cojeo,
podrías no abrirme los ojos cuando me obceco,
podrías no desprender un aura tan afín conmigo,
podrías no hacerme sentir yo mismo...
pero entonces...
...no te llamaría amigo.
La cosa va de amistad, esta vez en toda la plenitud de su palabra.
La que se cobija en el alma y es tan exquisita que solo se permite usarse en quienes te han abierto sus puertas sin reservas y en quien, por supuesto, te alberga en su corazón.
Gracias. Y en referencia a lo que acabo de escribir, decir... ¡que viva (y que valga) la redundancia!.
lunes, 21 de abril de 2008
El tiempo
¿De qué quieres hablar hoy? Hablar conmigo, hablar contigo al fin y al cabo.
Hace algunos días que el tren entró en un túnel, uno de tantos. Al principio me disgustó porque hacía ya bastante que las vías no atravesaban zonas oscuras y yo, acostumbrado al radiante sol y a las brillantes estrellas, me sentía oprimido.
Pero tenía la certeza de que el final del túnel llegaría tarde o temprano, así que con esa esperanza seguía mirando por la ventana sin ver más que negrura; los paisajes volverán sin más remedio.
A día de hoy todavía no he visto el final del túnel, escribo estas líneas sentado debajo de unas lámparas victorianas que arrojan una luz muy acogedora, pero yo no quiero velas, no quiero luz ahogada, quiero rayos de sol. Todo eso llegará, no hay duda, el tiempo no deja a nadie en el mismo sitio, y si de algo tengo certeza, es de que me estoy moviendo.
Esto me permite hablarme -¿Dónde están mis modales?- quería decir hablarte, inseparable diario, sobre lo mucho que cambia todo con el paso del tiempo, así como un candelabro se cubre de polvo y telarañas en un caserón abandonado, nosotros cambiamos, y menos mal, en el transcurso de nuestras vidas.
La vida es cambio, es evolución, enriquecerse tomando elementos de tu entorno sin entorpecer la labor de tu vecino. El tiempo es nuestro mejor aliado, por mucho que se empeñen en decirte que hay que luchar contra él y su tiranía, no hay peor acto que tapar el progreso que acumulas.
La experiencia, vivir, adquirir. Todo ello me acabará dejando en algún lugar, que a buen seguro es mi sitio, bueno o malo, pero mío. Yo elijo el camino que tomo en los cruces de vías y yo elegí meterme en este túnel, aunque ahora eche de menos el sol, habré aprendido a valorarlo más cuando salga.
Y mientras espero activamente, agradezco ver en los distintos vagones, a los pasajeros que he ido recogiendo por las estaciones de mi vida y que aún aguantan sentados. Esto no sería lo mismo sin ellos, debes saberlo; aunque te parezca que yo podría viajar solo, un tren vacío es un tren muerto. Y a nadie le gusta viajar en un tren fantasma.
¿De qué quieres que te hable mañana? Hablar contigo, hablar conmigo, ya lo sabes.
Diario de un viajante en busca de rumbo, parte II.
miércoles, 9 de abril de 2008
Tocando el cielo
Sacando más cosas del cajón, te brindo esta canción, que fue escrita sin quererlo para esos momentos en los que me dejo descansar el alma y bebo de tu regazo, ese bendito rincón.


